Clientes de tiendas de barrio priorizan cercanía, precio y variedad al tomar decisiones de compra 


Esta caracterización de los usuarios del denominado canal tradicional es el resultado de un estudio que LOGYCA desarrolló en Bogotá y con el cual pretende, brindarle a la industria herramientas para un mejor diseño de su estrategia logística e incluso de mercadeo.

Bogotá (LOGYCA) 26 nov. - La cercanía, precios asequibles y variedad de productos disponibles son los factores que más influyen entre quienes optan por comprar en tiendas de barrio, así lo reveló un estudio elaborado por LOGYCA, actual Centro Latinoamericano de Innovación en Logística del MIT.

La investigación, cuyo propósito es el de caracterizar a los consumidores del canal tradicional, ubicados mayoritariamente en la base de la pirámide[1], e identificar sus principales hábitos y necesidades; se desarrolló en las localidades de Usme y Bosa en Bogotá, por ser éstas en las que se encuentra una alta concentración de tiendas por número de habitantes.

De acuerdo con David Hidalgo, líder del estudio, “el 48 por ciento de los consultados visita la tienda de barrio más de cinco veces a la semana” y el principal criterio a considerar para ello, es la proximidad: “el 63 por ciento de los consumidores están dispuestos a caminar sólo entre una y tres cuadras”

El segundo aspecto que más pesa entre los clientes de estos puntos de venta es el precio, especialmente en los productos de aseo y algunas marcas de alimentos que a razón de su presentación (de menor cantidad) o promociones (por temporada) encuentran más económicos y asequibles a su presupuesto.

En este punto, precisó Hidalgo, es importante tener en cuenta que “los usuarios de las tiendas de barrio pertenecen mayoritariamente a la base de la pirámide (estratos 1 y 2), lo que entre otras cosas implica que reciben sus ingresos a diario o semanal, limitando así la frecuencia y el volumen de su compra”.

Prueba de esto último, es que el 48 por ciento de los entrevistados por los investigadores de LOGYCA aseguraron que cuando acuden a este canal, compran entre uno y tres productos; el 35 por ciento adquieren entre cuatro y seis; únicamente el 17 por ciento restante, sobrepasa el rango de seis productos.  

El tercero de los factores se refiere a la variedad de marcas disponible en las tiendas de barrio, lo cual adquiere cada vez más importancia al considerar que según los resultados de las encuestas, “las personas buscan una en particular y si no la hay, prefieren no comprar o ir a otro lugar para encontrarla”.

No obstante, en lo que respecta al consumo o deseo de compra de productos ecológicos u orgánicos, el estudio indicó que hay poco interés en los mismos, ya que un 84 por ciento no ha tenido acceso a ellos y el 59 por ciento afirmó que aunque lo tuviera, no los adquiriría debido a que son más costosos.

Igual sucede con los productos con bajas calorías, los cuales llaman la atención sólo del 38 por ciento.

Hidalgo, experto en megaciudades, concluyó que este conjunto de factores además de dar cuenta de las condiciones de los clientes del canal tradicional, también contribuyen para que la industria atienda más eficientemente sus necesidades e incluso planee con base en ellas.

“Este es un mercado muy importante para los industriales, dado que al menos el 53 por ciento de las ventas al detal del país se hacen en las tiendas de barrio, por lo que conocer a sus usuarios finales les ayudará a estructurar más adecuadamente, por ejemplo, la distribución de sus productos y las campañas para promocionarlos”, sostuvo el investigador del LOGYCA.

En 2008, por medio de una alianza entre esta organización y el Centro de Transporte y Logística (CTL) del Massachusetts Institute of Technology (MIT), se creó el Centro Latinoamericano de Innovación en Logística que lidera proyectos de investigación aplicada con el sector público y privado, como el descrito anteriormente. 

[1] El término “base de la pirámide” fue acuñado en 2002 por el doctor C. K. Prahalad en su libro “The Fortune at the Bottom of the Pyramid” y se refiere, al grupo de personas que tienen un ingreso inferior a USD 5.000 anuales. En Colombia, el 58 por ciento de la población total de Colombia entra en esa categoría